Historia: Talavera barro pasado por fuego para producir hermosura, belleza: que se convierte en funcionalidad ornato y utilidad conjuntados por la maestría y sensibilidad del artesano que paciente y laborioso resiste los embates de la modernidad y su prisa por conservar la tradición pausada, meticulosa y creativa, artística.
En el municipio de San Pablo del Monte, en el estado de Tlaxcala, no se conocía el arte de trabajar en la talavera. Fue hasta 1981 que nació un pequeño taller a cargo del gran ceramista Don Cayetano Corona Gaspariano, que tenía el conocimiento y dedicación necesaria para trabajar piezas de Talavera tan bellas y auténticas como las que se conocían en los antiguos y tradicionales talleres de esta cerámica.
Cuándo decidió poner este taller en San Pablo del Monte fue con la ayuda de sus hijos. Al principio fue un pequeño taller familiar de Talavera, pero con su perseverancia y gran ánimo llega a convertirse en la Fábrica de Talavera la Corona S.A. de C.V. La cuál tiene un gran reconocimiento por la calidad y buenos diseños en sus vajillas, tibores, macetas, juegos de te y platones. Hoy en día es la fábrica de talavera que más exporta sus productos a diferentes países como son Canadá, Estados Unidos y Dinamarca. Don Cayetano Corona Gaspariano, junto con sus hijos han procurado tener la misma técnica de Talavera, pues quieren conservar vigente la tradición artesanal. Para la elaboración de esta artesanía se utilizan dos barros el negro y el arcilloso, y el rosado, los cuales se compran en la ciudad de Puebla en grandes cantidades. Los colores de sus piezas son cien por ciento de origen mineral, el mismo los fabrica con las recetas de la pintura de la auténtica talavera, a si mismo usa sus moldades de barro cosido, o de yeso, y pinceles de diferentes grosores, preferentemente de los denominados japoneses, que son especiales para decorar además emplea tornos de madera de dos círculos que maneja con los pies, y hornos de gas y regulador de temperatura |